Mindfulness: la práctica de caminar con consciencia plena

Mindfulness: la práctica de caminar con consciencia plena

Mindfulness - caminar

Vivimos en modo piloto automático, haciendo cantidad de cosas sin apenas prestar atención. Pasamos mucho tiempo haciendo diferentes cosas a la vez y pensando en la lista de tareas que todavía tenemos pendientes.

¿Cuántas veces hemos llegado a un lugar sin ser conscientes del camino recorrido?
¿Cuántas conversaciones hemos mantenido con otras personas mientras pensábamos en todas las cosas que tenemos que hacer?
¿Cuántas veces has dejado de saborear tu comida favorita por estar mirando la televisión o el móvil mientras comías?

Ese piloto automático nos puede ayudar cuando realizamos tareas rutinarias, sin embargo, desconectar la atención de la experiencia presente y dirigirla al mundo de las preocupaciones puede tener consecuencias negativas activando nuestro sistema nervioso de manera excesiva y produciendo estrés.

¿Qué conseguimos con la práctica del mindfulness?

Mindfulness o atención plena es el estado mental que surge cuando prestamos atención al momento presente sin juicios.

Si nos perdemos los buenos momentos, nuestra experiencia es menos rica.
Si nos perdemos los malos momentos no podremos resolver aquello que nos preocupa.

Es necesario vivir la vida plenamente, siendo conscientes de todo lo que sucede en cada momento, tal y como se presenta, con lo bueno y lo malo.

Con la práctica, el mindfulness nos ayuda a:

  • Regular mejor el estrés.
  • Ser conscientes de las sensaciones, sentimientos o pensamientos de nuestra experiencia presente.
  • Relacionarnos con nuestros pensamientos sin quedar atrapados en ellos.
  • Desarrollar mayor claridad mental y calma emocional.
  • Vivir con más presencia y menos reactividad.

Ejercicio de mindfulness para practicar al aire libre

Aquí os presento el ejercicio de Caminar con Consciencia Plena “Camina como si estuvieras besando la tierra con tus pies” – Thich Nath Hanh, uno de los más utilizados para comprender esta actitud.

Esta práctica consiste en andar estando presente en cada paso, disfrutando del camino, sin preocuparnos por llegar a ninguna parte.

  1. Busca una posición cómoda, mantente de pie sin hacer nada más y hazte consciente de los movimientos casi imperceptibles que tu cuerpo hace para mantenerse quieto. Comienza a ser consciente de cómo se sienten tus pies y sigue avanzando hasta la parte superior de tu cuerpo.
  2. Realiza una o dos respiraciones profundas llevando lentamente la atención hacia el cuerpo. Respira sintiendo las sensaciones que aparecen. Poco a poco, empieza a tomar conciencia de las sensaciones presentes en los pies en este momento: el contacto del suelo, el peso del cuerpo sobre la superficie del suelo y sobre los pies , las piernas, la temperatura del suelo y cualquier sensación de comodidad e incomodidad en los pies que estén ocurriendo en este momento, incluyendo también la respiración.
  3. Comienza a caminar pero de forma muy lenta y con conciencia de cada movimiento de los pies y las piernas, así como de las sensaciones que se presentan con cada movimiento. Notamos la textura del suelo, la sensación de contacto del cuerpo con el aire al desplazarnos, el braceo al caminar, y permanecemos así durante unos instantes, caminando con atención plena a todas las sensaciones que aparecen.
  4. Aunque aparezca alguna distracción o pensamiento, sentimiento o preocupación, simplemente hay que tomar consciencia de forma amable de que la mente está vagando, y suavemente dejar que las distracciones pasen, sin enfado y sin enjuiciarlas. Lentamente, volvemos a dirigir la atención hacia las sensaciones de los movimientos al caminar. Nos mantenemos con atención plena durante toda la práctica. Continuamos con conciencia plena haciéndonos conscientes de las sensaciones corporales que aparecen:
    • Siente el contacto de las plantas de los pies con el suelo, su movimiento, temperatura, el peso del cuerpo que recae sobre nuestros pies.
    • Dirige la atención hacia las sensaciones que la respiración produce en nuestro cuerpo, percibiendo el ligero movimiento que aparece en cada proceso de inspiración e espiración.
    • Dirige la atención hacia todos los estímulos que puedan aparecer en el lugar en el que nos encontramos: los sonidos, voces, olores…. Permanece durante unos instantes así intercalando estos tres focos atencionales, pasando de manera voluntaria de un foco a otro.
  1. Antes de finalizar, lleva una vez más la atención a las sensaciones del cuerpo como un todo. Sentimos nuestro cuerpo de manera global y gradualmente vamos poniendo fin a la práctica.

«Mindfulness (atención plena) es estar completamente despierto en nuestras vidas. Se trata de percibir la exquisita intensidad de cada momento…»
Jon Kabat-Zinn

Reyes Martínez Borondo, es psicóloga clínica en Red Cenit


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